FUNCIONES EJECUTIVAS

Trekking y funciones ejecutivas

21 de mayo 2026 Tandil Aventura 1 min de lectura

Hay temas que suelen explicarse de manera demasiado rápida. Caminar en la naturaleza también entrena funciones ejecutivas. En propuestas como recorridos con ritmo, paradas, lectura del terreno y meta compartida, eso se vuelve visible enseguida: el niño deja de moverse dentro de una consigna cerrada y empieza a leer una situación completa, con cuerpo, contexto y consecuencia.

Eso explica por qué estas propuestas, cuando están bien guiadas, no son un apéndice recreativo. El niño tiene que hacerse cargo de variables reales: el paso siguiente, el apoyo correcto, la espera, la distancia, la coordinación con otros o el momento adecuado para actuar. Allí el aprendizaje gana un peso que cuesta producir en formatos demasiado controlados.

En el plano neurobiológico, el punto fuerte está en esto: Un trekking exige sostener objetivo, regular ritmo, inhibir impulsos, actualizar información del entorno y ajustar energía: tareas propias de la función ejecutiva.

En clave psicopedagógica, y también desde una mirada de terapia ocupacional, el valor está en que El niño practica planificación, atención sostenida, control de la prisa y tolerancia al proceso sin necesitar gratificación inmediata todo el tiempo.

En otras palabras, la actividad es concreta, pero su efecto no queda pegado al momento. Se vuelve una referencia interna: una pequeña evidencia de que el niño puede hacer algo con lo que le pasa y con lo que el contexto le presenta.

Por eso, lo que se juega acá no termina cuando la actividad termina. Si de adulto te cuesta sostener un plan, regular el ritmo o terminar lo que empezás, quizá faltaron experiencias donde el cuerpo y la meta tuvieran que organizarse juntos.

Compartir Twitter / X

¿Querés que tu grupo
viva la experiencia?

Hablemos de fechas y armemos la propuesta para tu grupo.

WhatsApp Ver programas →